Los
autores analizan una encuesta a tutores de Educación
Secundaria Obligatoria
La
Fundación Instituto de Empresa publica un estudio sobre el
profesorado de secundaria de Madrid
El estudio refleja la
experiencia docente de los profesores de secundaria de Madrid
tal como ellos la perciben y juzgan, en una variedad de
aspectos: trayectoria profesional, recursos culturales,
prácticas educativas y compromiso docente, experiencia en el
centro, los estudiantes, los resultados escolares y el reparto
de responsabilidades educativas.
Madrid, 25 de
febrero de 2009. La Fundación Instituto de Empresa ha
presentado hoy el estudio La
experiencia de los docentes vista por ellos mismos: una
encuesta a profesores de enseñanza secundaria de la Comunidad
de Madrid, elaborado por Víctor Pérez-Díaz
(catedrático de Sociología de la Universidad Complutense) y
Juan Carlos Rodríguez (profesor asociado de la misma
universidad), y financiado por la Consejería de Educación de
la Comunidad de Madrid.
El
acto ha contado con la presencia de Lucía Figar, Consejera de
Educación de la Comunidad de Madrid, Rafael Puyol,
Vicepresidente de la Fundación Instituto de Empresa, y de
Víctor Pérez-Díaz, uno de los autores del
estudio.
Este
estudio presenta y comenta los resultados de una encuesta a
una muestra representativa de tutores de Educación Secundaria
Obligatoria de la Comunidad de Madrid, llevada a cabo en otoño
de 2008. La sustancia de la información se orienta a
responder a
preguntas como las siguientes. ¿Cuál ha sido la formación y la
trayectoria profesional de estos profesores? ¿Con qué recursos
culturales cuentan? ¿Cuál es su práctica educativa? ¿Cómo
entienden su vocación de enseñanza? ¿Cómo viven su experiencia
en el centro, y sus relaciones con directores, padres o
alumnos? ¿Cómo se ven a sí mismos en el centro? ¿Cómo ven a
los estudiantes? ¿Cuál es su nivel de exigencia? ¿Cómo
perciben los resultados del sistema de enseñanza? ¿Cómo
reaccionan ante algunas medidas, en principio, orientadas a
aumentar el grado de transparencia o eficacia del sistema?
¿Cómo entienden el reparto de responsabilidades educativas
entre padres y profesores, entre lo público y lo
privado?
Las
respuestas a estas preguntas son la base para un esbozo del
discurso de los profesores, implícito en su experiencia o
acompañándola explícitamente. El discurso es bastante
coherente, aunque hay zonas de incertidumbre, y no
necesariamente coincide con el de las organizaciones sociales
que suelen dar voz a los profesores en el espacio
público. Se
exploran las posibles variaciones en el discurso entre
profesores de la enseñanza pública y la concertada o privada,
y en ocasiones se contrasta con el discurso de los padres de
alumnos.
Una
realidad bastante positiva y suficientemente
esperanzadora
La
encuesta pone de relieve una experiencia docente bastante
positiva y unos datos suficientemente esperanzadores. Nos
cuenta la historia de unos profesores con saberes y recursos
culturales de cierto recorrido, y un claro compromiso
vocacional con su tarea docente. Que se sienten bien, en
general, en sus centros, como parte de una red de relaciones
sociales satisfactorias (con sus compañeros, con los alumnos,
con los padres, con la dirección de los centros...), como
parte, incluso, de una comunidad. Conocen la situación, y son
ecuánimes en sus juicios, alternando las muestras de su
aprecio y de sus críticas. Confían en su presente, entienden
sus retos, y les preocupa su futuro. Por ello, cualquier
proceso de mejora de la educación ha de contar con ellos como
aliados naturales. Aliados críticos, eso sí, y poco dispuestos
a servir de instrumento a estrategias ajenas.
Estructura del
estudio
El
capítulo 1 presenta el estudio y contiene un boceto
sociodemográfico de los tutores de ESO en Madrid. El capítulo
2 se ocupa de su titulación, su formación, su trayectoria
profesional (especialmente compleja entre los docentes
públicos), los recursos culturales de que disponen, y los
juicios que hacen sobre su vocación docente. El capítulo 3
trata de su práctica docente y de los contenidos de su
compromiso docente, examinado parcialmente a la vista de su
implicación en la educación de sus propios hijos. El capítulo
4 recoge sus juicios sobre su experiencia en el centro
escolar, visto como una red de relaciones sociales, así como
sobre la eficacia con que cumplen los centros los fines
asignados. El capítulo 5 detalla su percepción de los
estudiantes, esto es, de sus capacidades y actitudes hacia la
escuela. El capítulo 6 se ocupa de sus juicios sobre los
resultados de la enseñanza, tanto a escala de centro como a
escala del conjunto de España. El capítulo 7 trata de las
opiniones de los profesores sobre cómo ha de hacerse el
reparto de responsabilidades educativas, entre la familia, la
escuela y otros actores, así como entre el sector público y el
privado. El capítulo 8 concluye el estudio, recapitulando los
resultados principales de la investigación, enmarcándolos en
una discusión más amplia sobre la situación actual de los
profesores de secundaria.
RESUMEN
EJECUTIVO
El
trabajo aporta evidencia reciente y sustantiva de la situación
del profesorado de Secundaria en la Comunidad de Madrid a
partir de sus respuestas a una encuesta llevada a cabo en
octubre y noviembre de 2008 a una muestra de 502 tutores de
ESO en centros públicos y privados de la Comunidad de Madrid,
estudio que ha sido patrocinado por la Fundación Instituto de
Empresa de Madrid y financiado por la Comunidad de
Madrid.
Retrato
sociodemográfico
Se
trata de un profesorado en su mayoría femenino, que ronda de
media los 43 años, mayoritariamente casado (o vive en pareja)
y tiene hijos, muchos de ellos en edad escolar, y procede,
sobre todo, de Madrid o de alguna de las dos Castillas.
Formación
especializada, trayectorias complicadas, vocación
sólida
Un
91% son licenciados; un 14% maestros.
Entre
los profesores de la enseñanza pública, casi un quinto son
interinos, mientras que la mitad disfruta de la máxima
estabilidad, la del destino definitivo. Por término medio, su
carrera profesional ha sido de algo más de 15 años,
caracterizada por frecuentes cambios de centro (han trabajado
en una media de 6 centros), por lo que la media de cursos en
el centro actual no llega a 5.
Entre
los de la enseñanza privada, la décima parte tiene un contrato
temporal, y el resto indefinido. Su carrera profesional media
también ha durado más de 15 años, pero con pocos cambios de
centro (han trabajado en 2), por lo que la media de cursos en
el centro actual es de 12.
En
ambos casos, parece abundante la formación permanente mediante
cursos en el último lustro.
Tienen recursos
culturales importantes. Sus hogares cuentan con bibliotecas
relativamente abundantes. Tienen prácticas culturales diversas
(visita a museos, teatro, Internet, uso de idioma extranjero)
y bastante más frecuentes que las de la población de padres o
adulta en general.
En
general, esperarían que su profesión disfrutase de un
prestigio social muy alto (4,5 en una escala del 1 al 5), pero
creen que el que realmente tiene es muy bajo (2,3 en la misma
escala). Ello no obsta para que casi ninguno prevea cambiar de
profesión (4%) o para que la inmensa mayoría (85%) volviera a
repetir en ella si tuviera que elegir de nuevo.
Puestos a mejorar,
son más los que prefieren contar con más tiempo para preparar
clases y atender a alumnos que los que demandan mayor
influencia en la toma de decisiones o mejores oportunidades de
carrera profesional.
Prácticas
educativas variadas y un claro compromiso
docente
Siguen haciendo
más uso de los materiales didácticos "tradicionales", como el
libro de texto (92% lo usa con mucha o bastante frecuencia),
que de los más "modernos", como el ordenador (37%), y se fían
también más de modos tradicionales de dar clase, como la
explicación del profesor con preguntas de los alumnos (98%),
que de modos más recientes como las presentaciones orales de
los alumnos (34%).
Más
de dos tercios, de todos modos, usan Internet para preparar
las clases, utilizando preferentemente las páginas que alguna
editorial, la Comunidad y el Ministerio de Educación ponen a
su disposición.
Casi
todos mandan deberes a sus alumnos para casa, que les llevan,
por término medio, unas 6 horas
semanales.
Su
compromiso docente también se pone de manifiesto en la
educación de sus propios hijos, para los que eligen más la
enseñanza privada que el conjunto de la población en Madrid,
en cuya educación se muestran bastante
implicados.
Tienen una buena
impresión de sus centros, y están integrados en
ellos
En
general, la vida en su centro parece bastante agradable y
satisfactoria para los profesores. Se muestran bastante
satisfechos de sus relaciones con los demás profesores (4,4 en
la escala de 1 a 5), con el director (4,3), y con los alumnos
(4,2), así como con el funcionamiento del consejo escolar
(3,6) o con la inspección (3,6).
También mantienen
buenas relaciones con los padres de sus alumnos (3,9 en la
misma escala), a pesar de que crean que suelen estar poco
implicados en la educación de sus hijos (el porcentaje medio
estimado de padres implicados es del
53%).
Casi
todos (un 82%) ven a su centro como una comunidad en la que se
comparten los problemas, en la que se les tiene en cuenta (lo
cree un 79%) y en la que se sienten apreciados (un 86%); y no
como un espacio social vacío dominado por la lógica del
"sálvese el que pueda".
Ven
al centro como relativamente eficaz. Otorgan puntuaciones
relativamente altas a aspectos como el nivel de exigencia
académica (3,8 en la escala de 1 a 5), el nivel de disciplina
(4,1), la gestión y la organización (3,9).
Tienen una imagen
positiva de la contribución de sus centros a formar
disposiciones como la ayuda a los demás (3,8 en la escala de 1
a 5), el gusto por el trabajo bien hecho (3,6), y el respeto
de las reglas de juego en la competición (3,6).
Como
consecuencia de todo ello, se sienten orgullosos de trabajar
en su centro y poco dispuestos a cambiar de
centro.
Buenas relaciones
con los alumnos, pero hay dificultades y
problemas
La
investigación ofrece un retrato detallado de los alumnos de
ESO vistos por sus tutores. Las relaciones con ellos son
buenas, y los profesores elogian la eficacia del centro a la
hora de formar buenos hábitos. Sin embargo, un tercio de los
alumnos no acaba de encajar, y una minoría plantea problemas
serios.
Según
la media de las estimaciones de cada profesor, uno de cada
siete alumnos tiene una letra ilegible, sólo cuatro de cada
diez tienen claridad y orden en sus exposiciones, casi cuatro
de cada diez tienen poca motivación para estudiar, tres de
cada diez no se esfuerzan y casi cuatro de cada diez tienen
dificultades de concentración.
A su
vez, según esas mismas estimaciones medias, uno de cada siete
alumnos de ESO mantendría una actitud de rechazo o desafío a
las normas escolares. De hecho, casi la mitad de los
profesores se enfrentó el curso pasado a algún intento de
boicot de la clase por parte de algún alumno. Y casi la mitad
de los profesores tuvo noticia de algún caso de acoso entre
sus alumnos de ESO el curso pasado.
Resultados
relativamente bajos del sistema de enseñanza
Los
niveles de exigencia de los profesores son relativamente
altos, pues la mitad preferiría un tipo de colegio en el que
los alumnos se acostumbren a dar el máximo de sí mismos, por
lo que sólo opta un tercio escaso de los padres de alumnos en
España (la gran mayoría prefiere un colegio en el que los
estudiantes estén a gusto).
Cuando desde esa
perspectiva consideran los resultados del sistema de enseñanza
(y no del centro concreto en el que están) la mirada de los
profesores es más crítica.
Su
estimación media del fracaso escolar futuro de sus alumnos se
sitúa en el 18%, y no son pocos (36%) los que creen que muchos
o bastantes alumnos obtienen el título de Graduado sin estar
preparados para ello, igual que un 40% cree que muchos o
bastantes alumnos pasan de curso
indebidamente.
Ven
el nivel de la enseñanza y el aprendizaje de las Matemáticas y
la Lengua española en España como mediocre (3 y 3,2 en la
escala de 1 a 5), y bajo el de Inglés (2,4). En términos
globales, suspenden al sistema de enseñanza español (2,5).
En la
misma línea, una gran mayoría (75%) cree que la motivación de
los profesores va a menos en España, una mayoría similar (79%)
cree que va a menos la preparación con que llegan los alumnos,
y también son muchos (70%) los que piensan que decrece el
nivel de disciplina en los centros.
Tienden a tener
una imagen positiva del decreto sobre la convivencia en los
centros del año 2007. Sin embargo, ven la prueba de 3º de ESO
celebrada en junio de este año con reticencias. La mayoría
(69%) no cree que los centros deban ofrecer a los padres más
información sobre el rendimiento de sus hijos de la que ya
proporcionan, aunque tampoco los padres son fervientes
partidarios de una mayor transparencia.
Responsabilidad
educativa: la familia, ante todo; y reparto equilibrado entre
público y privado
Casi
todos (90%) creen que la responsabilidad principal de la
educación de los hijos recae en las familias, algo en lo que
coinciden con la opinión de los padres de alumnos (96%). Sin
embargo, un 27% cree que, en realidad, quien más influencia
acaba ejerciendo es el grupo de amigos o compañeros, algo en
lo que coinciden bastantes menos padres. Padres y profesores
están de acuerdo, de todos modos, en considerar a los niños
responsables de sus actos desde una edad temprana.
Por
último, tienden a preferir un sistema educativo público y
privado, con los pesos e ambos sectores equilibrados. Un
tercio es favorable a una medida como el cheque escolar; más
de la mitad está en contra.
El
estudio concluye recordando la posición central de los
profesores en cualquier debate sobre mejora de la enseñanza,
así como la necesidad de entender su situación antes de
lanzarse a cualquier reforma. Dicha situación es, en parte, de
desconcierto, debido a un conjunto de factores incluidos los
de una filosofía educativa ambiente indecisa, un alumnado
menos predispuesto académicamente, y problemas en el marco
regulador. Como base de un posible cambio se apunta al
ethos docente de los profesores, y a la necesidad de
implicación y de un alto nivel de exigencia por parte de las
familias.